
Anoche fui a ver la nueva película de Adam sandler, “Zohan, licencia para peinar”. Un film burlesco al máximo que consigue hacerte soltar más de una gran carcajada y en el que un soldado israelita duro de pelar sueña con cortar y acondicionar cabellos. Muy en el estilo del protagonista que ya en “Os declaro marido y marido”, nos dejo claro que los gays para el son muy molones, pero el de gay nada, sus personajes siempre muy heteros. Tampoco esperaba que rompiera en Zohan con el estílo de personaje megaheterosemental que le había gustado tanto y que gusto igualmente al público por lo general, pero en el comienzo de la película juega un pelin con lo alternativo. Y es que a mi me parece un actor simpático, me cae bien, y además como aficionado al cine gay también me gusta ver en sus películas, esos atisbos de guiño gay, aunque no lleguen a más. Muy recomendable de ver, eso si, la interpretación de Mariah Carey es la de un anuncio subliminal y poco más.