
Una de las primeras películas que me atreví a ver en versión original, y no me arrepentiré nunca de ello. La trama es un tema que sigue presente en la mayoría de las comunidades religiosas considerando la homosexualidad algo pecaminoso, en muchos casos castigando a las personas o sometiéndolas a vejaciones como en este caso, la historia de nunca acabar. Sé crítica a la iglesia mormona por sus planteamientos homófobos. 
Es terrible que unos padres den de lado a un hijo por descubrir que es gay y eso es lo que ocurre en Latter Days, el padre un pastor mormón y la madre una fanática religiosa, olvidan a su hijo y solo ven en el un “pecado”. El guapo Steve sandvoss que interpreta a Aarón tiene mucho tirón en la peli, pero ante todo lo que más me engancho a la pantalla fue el romanticismo de la trama, podría ser el Romeo y Julieta en versión gay americana.
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