
Un comienzo ensoñado con ese paseo en bicicleta a través de la campiña francesa y más tarde, una marcada estampa de dolor y sufrimiento que martirizará a los protagonistas.
Un duro retrato que muestra la trágica situación de los homosexuales durante el nazismo, una película para recordar aquellos terribles hechos por los que tuvieron que pasar muchas personas
y en los que murieron tantos inocentes.
Una cinta que me ha hecho llorar como si estuviera viendo una realidad que desgraciadamente sucedió, quizá no solo a un Jean ni a un Philippe, sino a muchos más que pasaron ese infierno. Una película sin mucho decorado pero con mucho mensaje,
sobre nuestra historia la que todos deberíamos de tener presente, para que nunca se repita.